Digamos que eres un muchacho, Acaso el que tallara La sortija del durazno, Pensemos que ella fue creciendo en tu dedo Hasta hacerse lejana como un astro. Digamos que eres un muchacho Que juega en una nave de piedra Al abordaje. Pensemos que atrapaste tu vejez Con unos garfios, Inútilmente. Inútilmente dibujaste sobre tu cuerpo Al vagabundo cruel De las islas aladas: Sin deseo, sin prisa, sin belleza, Eres solo en la noche del espacio. (La letra de esta canción es también el canto I de los "Cantos de Pisac" escritor por el poeta Luis Hernández)
